viernes, 28 de mayo de 2010
Región Pampeana (música)
La Región Pampeana recibe para su conformación el aporte de dos corrientes musicales diferentes:
una andina (con epicentro en Lima, Perú) que llega en forma directa a través de Cuyo
y más indirectamente con los hacheros de Santiago del Estero y la otra que corre a lo largo
del Atlántico (desde Río de Janeiro, Brasil, hasta principios del siglo XIX y de ahí en
más desde Buenos Aires). Es ésta la que más influyó en la región. Por Cuyo y Tucumán
ingresarán las danzas llamadas picarescas. Pero a partir de 1810 en el área pampeana se comienza
a sentir la influencia de Buenos Aires con bailes de tipo Minuet y luego llegarán las Contradanzas.
Más tarde el Vals, danza de pareja enlazada y la Polca, la Mazurca, el Chotis y otras. La Milonga
y por último el tango, se incorporará también a los gustos locales.
El Triunfo y la Huella estuvieron vigentes hasta 1930-40. Pero antes habían caído en desuso,
o sólo las bailaban los mayores, el Pollito, el Remedio, la Refalosa, la Firmeza,
el Escondido, los Amores y el Sombrerito. Hasta los años ’70 en el campo se bailaban
los bailes de a dos como el Gato, en sus variedades Polqueado y Encadenado y,
en especial en la zona norte, también la Chacarera. Para la misma década aún
se encontraban en los bailes de campo el Vals -valse o valseado-, la Polca,
la Mazurca -bajo el nombre de Ranchera- junto a otras danzas no folklóricas
como el Corrido, Pasodoble o la Milonga.
El malambo presenta en esta región características diferenciales. El estilo y la milonga
son las canciones o especies líricas de La Pampa.
El folklore literario es muy rico y variado, haciéndose presente a través de leyendas
de creencia, cuentos, refranes, relaciones, etc. Aquí se destaca la figura del payador,
poeta repentista que demuestra su creatividad con el contrapunto, o la payada individual.
La cifra fue la especie preferida de los payadores hasta principios del siglo XX cuando
comenzó a reemplazarse por la milonga.
La payada constituye un género plenamente vigente y en algunos lugares
perdura aún la serenata.
una andina (con epicentro en Lima, Perú) que llega en forma directa a través de Cuyo
y más indirectamente con los hacheros de Santiago del Estero y la otra que corre a lo largo
del Atlántico (desde Río de Janeiro, Brasil, hasta principios del siglo XIX y de ahí en
más desde Buenos Aires). Es ésta la que más influyó en la región. Por Cuyo y Tucumán
ingresarán las danzas llamadas picarescas. Pero a partir de 1810 en el área pampeana se comienza
a sentir la influencia de Buenos Aires con bailes de tipo Minuet y luego llegarán las Contradanzas.
Más tarde el Vals, danza de pareja enlazada y la Polca, la Mazurca, el Chotis y otras. La Milonga
y por último el tango, se incorporará también a los gustos locales.
El Triunfo y la Huella estuvieron vigentes hasta 1930-40. Pero antes habían caído en desuso,
o sólo las bailaban los mayores, el Pollito, el Remedio, la Refalosa, la Firmeza,
el Escondido, los Amores y el Sombrerito. Hasta los años ’70 en el campo se bailaban
los bailes de a dos como el Gato, en sus variedades Polqueado y Encadenado y,
en especial en la zona norte, también la Chacarera. Para la misma década aún
se encontraban en los bailes de campo el Vals -valse o valseado-, la Polca,
la Mazurca -bajo el nombre de Ranchera- junto a otras danzas no folklóricas
como el Corrido, Pasodoble o la Milonga.
El malambo presenta en esta región características diferenciales. El estilo y la milonga
son las canciones o especies líricas de La Pampa.
El folklore literario es muy rico y variado, haciéndose presente a través de leyendas
de creencia, cuentos, refranes, relaciones, etc. Aquí se destaca la figura del payador,
poeta repentista que demuestra su creatividad con el contrapunto, o la payada individual.
La cifra fue la especie preferida de los payadores hasta principios del siglo XX cuando
comenzó a reemplazarse por la milonga.
La payada constituye un género plenamente vigente y en algunos lugares
perdura aún la serenata.
Región de Cuyo (música)
Música Folklorica Cuyana
La zona "cuyana" comprende las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, y su influencia se extiende sobre el sur de Córdoba, Catamarca, La Rioja y el norte de La Pampa. Además, se comunica musicalmente con Chile y los cantables más difundidos son la tonada, el gato (en esta región con dos giros en la danza), la cueca (también presenta una forma regional distinta a la norteña) y el vals. Todas estas composiciones son bailables, de pareja suelta, a excepción de la tonada, que es prácticamente la única especie lírica que no tiene coreografía. La modalidad es el canto a dúo y el instrumento fundamental es la guitarra, con la que el cuyano hace gala de una excepcional capacidad interpretativa. También tiene difusión el llamado requinto cuyano, una variedad de la guitarra, pero con más cuerdas. Se destacan los solistas, y los temas de las letras que acompañan la melodía son casi siempre de amor, aunque nunca faltan los históricos y los religiosos
La zona "cuyana" comprende las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, y su influencia se extiende sobre el sur de Córdoba, Catamarca, La Rioja y el norte de La Pampa. Además, se comunica musicalmente con Chile y los cantables más difundidos son la tonada, el gato (en esta región con dos giros en la danza), la cueca (también presenta una forma regional distinta a la norteña) y el vals. Todas estas composiciones son bailables, de pareja suelta, a excepción de la tonada, que es prácticamente la única especie lírica que no tiene coreografía. La modalidad es el canto a dúo y el instrumento fundamental es la guitarra, con la que el cuyano hace gala de una excepcional capacidad interpretativa. También tiene difusión el llamado requinto cuyano, una variedad de la guitarra, pero con más cuerdas. Se destacan los solistas, y los temas de las letras que acompañan la melodía son casi siempre de amor, aunque nunca faltan los históricos y los religiosos
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